jueves, 26 de marzo de 2009

SOCRATES

"La verdadera sabiduría está en reconocer la propia
ignorancia".

Sócrates nació en Atenas el año 470 a. c. de una familia, al parecer, de clase media. Su padre era escultor y su madre comadrona, lo que ha dado lugar a alguna comparación entre el oficio de su madre y la actividad filosófica de Sócrates.
Si bien Sócrates era un gran sabio, era un
hombre muy humilde y ocultaba su sabiduría detrás de la frase "solo sé que no sé nada". Era una persona que constantemente estaba buscando la verdad a cuestiones filosóficas con el fin del saber objetivo, que le rendía únicamente para aumentar su conocimiento y no tenia ningún fin de lucro.
No paró de buscar la verdad: la misma
conciencia de su conocimiento propulsó a Sócrates a buscar la verdad.
El ambiente cultural y las preocupaciones de Sócrates son las mismas que de los sofistas. Pero más allá de una crítica [a lo establecido] tan radical como fuera la de los demás sofistas, domina en él su absoluto empeño por "buscar la verdad", convencido de su existencia y de la posibilidad de alcanzarla.
A esta tarea convoca a sus conciudadanos y particularmente a los más jóvenes, a los que insta a que indaguen por sí mismos la verdad en torno a la condición humana.
A esta tarea convoca a sus conciudadanos y particularmente a los más jóvenes, a los que insta a que indaguen por sí mismos la verdad en torno a la condición humana.
Para Sócrates el saber fundamental es el saber acerca del hombre. La tarea más importante de cada uno es el cuidado del alma, y la del político, hacer mejores a los ciudadanos. El saber que defiende es, pues, ante todo, moral o práctico y, además, universal. Se trata de conocer para poder obrar bien. Sostiene que en el conocimiento está el secreto de la actuación moral. El conocimiento es virtud, el vicio es la ignorancia, y el remedio está en que la virtud puede ser enseñada. Cuando el hombre conoce el bien, obra con rectitud: nadie se equivoca a sabiendas. La causa de que los hombres obren mal no está en una debilidad sino en un error intelectual: juzgan como bueno o conveniente lo que no es tal.
El interés de la reflexión filosófica se centraba entonces en torno al ser humano y la sociedad, abandonando el predominio del interés por el estudio de la naturaleza.

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